lunes, 7 de marzo de 2016

La Ética Nos Salva De La Moral - Paulina Rubio

La ética nos salva de la moral. Es necesario estar dispuestos a ser inmorales, si se quiere ser ético. Sócrates fue un inmoral; por eso lo condenaron a muerte; no es raro encontrar individuos éticamente auténticos, que sean inmorales para la sociedad, pero lo más usual es encontrar aquellos que siendo moralmente “buenos”, son personas sin ninguna ética personal, que siguen ciertas normas “por encimita” sólo para cubrir el expediente…

martes, 23 de febrero de 2016

El Mar - Pio Baroja



Por la mañana, cuando el mar de perla, aún bajo la estrella matutina, se disuelve en la gasa de la bruma; el medio día, al verlo inundado de luz como un metal fundido; al anochecer, cuando el sol hunde sus llamas en las aguas, y el cielo se llena de dragones de fuego; al aparecer las velas de los barcos, alas mágicas alucinadas; al oír de noche el diálogo de la ola y del viento, nocturno melancólico de dos grandezas; el respirar las auras salinas, sentimos nuestra libertad ante las fuerzas de la naturaleza y balbuceamos con reconocimiento mirando la superficie de las olas turbulentas: ¡El mar!

domingo, 14 de febrero de 2016

Un Beso De Amor - Juan José Gómez Cardenas



La frase es de Alicia Sintes, investigadora del grupo de relatividad y gravitación de la Universidad de las Islas Baleares y miembro de la colaboración científica LIGO (iniciales de Laser Interferometer Gravitational-wave Observatory). LIGO acaba de anunciar la observación de una señal de ondas gravitacionales y la frase de Alicia explica el origen de esa onda: «una pareja de agujeros negros baila enamorada el uno con el otro, hasta que se besan y se funden en uno solo radiando en décimas de segundo una potencia enorme de energía, más que cualquier otro acontecimiento jamás observado desde el Big Bang».

Un agujero negro es una singularidad en el espacio tiempo que se produce cuando una estrella con una masa al menos diez veces más grande que la masa del Sol colapasa, al final de su vida, bajo la acción de la fuerza gravitatoria. La estrella es literalmente devorada, dejando como remanente una distorsión en la propia textura del cosmos. La creación de un agujero negro produce ondas gravitatorias, que se propagan por el universo de manera similar a cómo se propaga una onda en un lago en calma cuando dejamos caer en él una piedra como las que todos lanzamos a los estanques de nuestra infancia.

Imaginemos ahora que situamos una baliza en el lago, equipada con una regla que nos permite medir lo que esta se desplaza cuando la onda la mueve. Mejor aún, coloquemos dos balizas, alejadas entre sí y tendamos un hilo imaginario que conecte los ceros de las reglas de cada una de ellas, de tal manera que podamos medir el desplazamiento relativo cuando las golpee la perturbación. Eso es, en esencia, LIGO. La boyas son detectores refinadísimos de interferometría láser, capaces de medir desplazamientos menores que la millonésima de un átomo (es decir, desplazamientos cuyo tamaño compara con el tamaño de un átomo como el tamaño de una bacteria compara con el nuestro). El lago es la propia textura del espacio tiempo, cuya calma casi absoluta se debe a que la gravedad es una fuerza muy débil y por tanto las ondas gravitacionales producidas por objetos ordinarios (como planetas y estrellas) imposiblemente tenues. Para nuestro experimento, necesitamos una piedra muy grande, que no es otra que el colapso final, el último beso de amor, de dos agujeros negros fundiéndose en uno solo.

Se trata de un importante descubrimiento, qué duda cabe. Confirma (por enésima vez) la teoría de la relatividad general y abre un nuevo campo de observación científica. Pero LIGO es también toda una exhibición de hasta qué punto el ingenio humano puede afinarse para realizar una medida poco menos que imposible con el ánimo de entender las leyes fundamentales del cosmos. LIGO es ciencia refinadísima, es tecnología futurista, es la paciencia de equipos de investigación que han perseguido el vellocino de oro por cuarenta años y es también, pura poesía.

(*)Juan José Gómez Cadenas es físico, profesor de investigación del CSIC y director del experimento NEXT del Laboratorio Subterráneo de Canfranc.
http://www.elmundo.es/

domingo, 31 de enero de 2016

La Falsa Vida - José Emilio Pacheco

Pawel Kwiatkowski

Alguien te sigue a veces en silencio.
Las cosas nunca dichas
se transforman en actos.
Atraviesas la noche en las manos del sueño,
pero el otro, implacable,
no te abandona: lucha
contra la irrealidad, la falsa vida
donde todo es ocaso.

Frágil perseguidor que eres tú mismo,
lo has obligado a ser, en guardia siempre,
el minucioso espejo que no olvida.

domingo, 24 de enero de 2016

Sueño De Invierno - Nuri Bilge Ceylan


195 minutos bellísimos.

La Llama Doble - Octavio Paz


No hay remedio contra el tiempo. O, al menos, no lo conocemos. Pero hay que confiarse a la corriente temporal, hay que vivir. (...) Somos tiempo y no podemos substraernos a su dominio. Podemos transfigurarlo, no negarlo ni destruirlo. Esto es lo que han hecho los grandes artistas, los poetas, los filósofos, los científicos y algunos hombres de acción. El amor también es una respuesta: por ser tiempo y estar hecho de tiempo, el amor es, simultáneamente, conciencia de la muerte y tentativa por hacer del instante una eternidad. Todos los amores son desdichados porque todos están hechos de tiempo, todos son el nudo frágil de dos criaturas temporales y que saben que van a morir; en todos los amores, aun en los más trágicos, hay un instante de dicha que no es exagerado llamar sobrehumana: es una victoria contra el tiempo, un vislumbrar el otro lado, ese allá que es un aquí, en donde nada cambia y todo lo que es realmente es.