jueves, 17 de diciembre de 2015

miércoles, 16 de diciembre de 2015

El Arte De La Inteligencia - Allen W.Dulles

Investigando la conexión de Carl Gustav Jung con el Nacional-Socialismo,me encontré con este personaje que fue creador de la CIA y su primer director.Esto es un extracto de su libro El Arte de La Inteligencia:


“Los Estados Unidos poseen el 50% de la riqueza del mundo, pero sólo el 6% de su población… En tales condiciones, es imposible evitar que la gente nos envidie. Nuestra auténtica tarea consiste en mantener esta posición de disparidad sin detrimento de nuestra seguridad nacional. Para lograrlo, tendremos que desprendernos de sentimentalismos y tonterías. Hemos de dejarnos de objetivos vagos y poco realistas como los derechos humanos, la mejora de los niveles de vida y la democratización”.


“Pronto llegará el día en que tendremos que funcionar con conceptos directos de poder. Cuantas menos bobadas idealistas dificulten nuestra tarea, mejor nos irá…”


“Sembrando el caos en la Unión Soviética, sin que sea percibido, sustituiremos sus valores por otros falsos y les obligaremos a creer en ellos. Encontraremos a nuestros aliados y correligionarios en la propia Rusia. Episodio tras episodio se va a representar por sus proporciones una grandiosa tragedia, la de la muerte del más irreducible pueblo en la tierra, la tragedia de la definitiva e irreversible extinción de su autoconciencia.


“De la literatura y el arte, por ejemplo, haremos desaparecer su carga social. Deshabituaremos a los artistas, les quitaremos las ganas de dedicarse al arte, a la investigación de los procesos que se desarrollan en el interior de la sociedad. La literatura, el cine, y el teatro, deberán reflejar y enaltecer los más bajos sentimientos humanos”.


“Apoyaremos y encumbraremos por todos los medios a los denominados artistas, que comenzarán a sembrar e inculcar en la conciencia humana el culto del sexo, de la violencia, el sadismo, la traición. En una palabra: cualquier tipo de inmoralidad”.


“En la dirección del Estado, crearemos el caos y la confusión. De una manera imperceptible, pero activa y constante, propiciaremos el despotismo de los funcionarios, el soborno, la corrupción, la falta de principios. La honradez y la honestidad serán ridiculizadas como innecesarias y convertidas en un vestigio del pasado. El descaro, la insolencia, el engaño, la mentira, el alcoholismo, la drogadicción y el miedo irracional entre semejantes”.


…”Gracias a su diversificado sistema propagandístico, Estados Unidos debe imponerle su visión, estilo de vida e intereses particulares al resto del mundo, en un contexto internacional donde nuestras grandes corporaciones transnacionales contarán siempre con el despliegue inmediato de las fuerzas armadas, en cualquier zona, sin que le asista a ninguno de los países agredidos el derecho natural a defenderse.


La traición, el nacionalismo, la enemistad entre los pueblos, y ante todo el odio al pueblo ruso, todo esto es lo que vamos a cultivar hábilmente hasta que reviente como el capullo de una flor.”


“Sólo unos pocos acertarán a sospechar e incluso a comprender lo que realmente sucede. Pero a esa gente la situaremos en una posición de indefensión, ridiculizándolos, encontrando la manera de calumniarles, desacreditarles y señalarles como desechos de la sociedad. Haremos parecer chabacanos los fundamentos de la moralidad, destruyéndolos”.


“Nuestra principal apuesta será la juventud. La corromperemos, desmoralizaremos y pervertiremos.”


…”Debemos lograr que los agredidos nos reciban con los brazos abiertos, pero estamos hablando de ciencia, de una ciencia para ganar en un nuevo escenario la mente de los hombres. Antes que los portaaviones y los misiles, llegan los símbolos, los que venderemos como universales, glamurosos, modernos, heraldos de la eterna juventud y la felicidad ilimitada”.


“El objetivo final de la estrategia a escala planetaria, es derrotar en el terreno de la ideas las alternativas a nuestro dominio, mediante el deslumbramiento y la persuasión, la manipulación del inconsciente, la usurpación del imaginario colectivo y la recolonización de las utopías redentoras y libertarias, para lograr un producto paradójico e inquietante: que las víctimas lleguen a comprender y compartir la lógica de sus verdugos”.

1953

martes, 15 de diciembre de 2015

La Lengua - Angeles Mastretta



Al terminar el ajetreado año de 1991 Catalina me preguntó una tarde:

-¿Mami de dónde sale la lengua?

Tenía en los ojos las alas de un pájaro ávido y extendía su risa con la certidumbre de que yo sabría contestarle. A veces sus intrépidos siete años confían en mí como yo en la sabiduría de los boleros, entonces me avergüenza su entrega y quisiera yo tener respuestas para todo, como los boleros.

-¿La lengua? -pregunté moviendo la mía para ver si así podía yo sentir desde dónde me la jalaban, a qué precisa parte de mi garganta, mi faringe, mi corazón, mi estómago, mis piernas, mis talones, estaba sujeta la tira de carne inquieta y suave que tantas dichas provoca.

-¿La lengua? No sé.

Cuando bostezo la lengua me sale de un cansancio que hace meses acarreo de un lado para otro y que tal vez sea la edad y ya no vaya a desaparecer jamás. Puedo dormir cinco horas o siete, nueve y hasta diez un día de suerte, pero la lengua que meneo mientras bostezo, me sale de un cansancio que no sé cuando empezó a quedarse entre mis huesos.

Cuando toso la lengua me sale de un catarro constipado por el que nunca guardé cama y que sigue paseándose conmigo. De tanto acompañarme ha perdido el pudor y ya no pide disculpas, ni siquiera piensa que al pasear va contagiando parroquianos con la misma desvergüenza de aquella que anidaba en quienes me la contagiaron.

Cuando converso la lengua me sale de herencia. Mi padre era un gran conversador, mi madre es una conversadora agazapada que le tiene miedo a su lengua porque sabe que es una lengua memoriosa y fatal que cuando se suelta puede poner sobre la mesa historias de horror y barbarie que todo el mundo ha pretendido olvidar en la ciudad que habita. Mi abuelo tenía una lengua exacta como navaja y alegre como una victoria. Recordaba lo necesario cuando era necesario y olvidaba lo desagradable cuando era innecesario. Mi tía Alicia sólo necesitaba mirar de reojo para describir con fervor y precisión desde los ojos hasta las medias flojas de una señora a la que no había visto jamás, a su lengua le gustaba tanto conversar que en el velorio de un señor que había muerto de modo inesperado y horrible se dio a la tarea de llenar el incómodo silencio que provoca la cercanía de un muerto ajeno y tras hablar toda la noche se despidió de la viuda diciéndole:

-Señora, muchas gracias, estuvimos muy contentos.

Pero también la lengua conversadora es de contagio y uno siempre anda buscando con quien compartirla: la lengua de mi amiga Lilia Rossbach no le da tiempo ni de respirar entre asunto y asunto. En general mis amigas son de lengua conversadora, hablar con ellas es siempre un entrenamiento y al mismo tiempo una permanente olimpiada, la que obedece la voluntad de tregua que una lengua pide de vez en cuando, pierde irremediablemente su oportunidad de sacarse del entrepecho los disgustos, pesares y júbilos que le aprietan.

Algunas lenguas son mejores por teléfono, se esmeran porque en esas conversaciones todo depende de ellas, la gente no puede ayudarse con las manos, los ojos, la boca fruncida o los hombros levantados para decir nada. Así que las lenguas, dejadas a su único arbitrio, se desatan y trajinan con más libertad que nunca.

A veces la lengua sale del silencio. Entonces dice unas cosas en vez de otras y acompaña nuestros labios en la risa que debía ser mutismo. Esas veces, la pobre lengua anochece llena de mordidas.

No siempre acierta la lengua, tiene razón la señora Soto cuando nos dice a mí y a su hija María: hablen menos, así meten menos la pata.

El día que nos duele, la lengua sale del corazón y el día que nos libera, sale del estómago. Algunas veces la lengua cree salir del cerebro, pero casi siempre se equivoca al creerlo. Puede ser que la lengua salga de las orejas, pero también es fácil que venga desde las rodillas, por eso es difícil hablar estando hincado. A lo mejor la lengua sale del sitio mismo que guarda los deseos, por eso besamos con ella, por eso ella se queda con el vivo recuerdo del cobijo que otra le dio entre juegos.

Cuando canta, Pavarotti enseña una lengua blanca, corta y gorda sin la que no podrían existir los sonidos con los que nos toca cuando dice “Parlami d’amore Mariu”. Su lengua debe ser un hongo mágico y se ve tan fea porque algo de toda esa perfección tenía que ser feo para que toda esa perfección fuera posible. La lengua de Pavarotti sale de un bosque y nos asusta.

No hay duda que la lengua tiene alianza con los ojos, por eso hablamos con la mirada, por eso arde la lengua cuando no podemos decir lo que vemos, y arden los ojos cuando nuestra lengua dice por fin las cosas que se ha callado mucho tiempo.

Sin duda la lengua tiene sus queveres con la risa, y el llanto la tiene atada a sus designios. La lengua sale de una cueva oscura, sale de un lago quieto, de dos montañas entre las que no cupo, de un mar que nos la entrega y se la lleva según les va gustando a sus mareas. La lengua es una llama, es un hielo, un pedazo de tierra, un pez atado a nuestra fortuna, un pez enfurecido que algún designio raro no sacó por completo del agua, por eso se debate en la humedad de nuestras bocas y a veces está viva como dentro del río y a veces tiene sed y se muere como cualquier pez a la intemperie.

La lengua es el deseo de una oración, la respuesta a una oración, el consuelo de los que no pueden orar. La lengua sale de mil partes. Su procedencia no depende de nuestra voluntad o nuestro arbitrio. La lengua imagina, recuerda, acaricia, detesta, la lengua es lo más vivo que tenemos y sale de donde mejor le parece y según cree que la ocasión amerita.

lunes, 14 de diciembre de 2015

La Luna - Jaime Sabines

Émil Bayard

La luna se puede tomar a cucharadas
o como una cápsula cada dos horas.
Es buena como hipnótico y sedante
y también alivia
a los que se han intoxicado de filosofía
Un pedazo de luna en el bolsillo
es el mejor amuleto que la pata de conejo:
sirve para encontrar a quien se ama,
para ser rico sin que nadie lo sepa
y para alejar a los médicos y las clínicas.
Se puede dar de postre a los niños
cuando no se han dormido,
y unas gotas de luna en los ojos de los ancianos
ayudan a bien morir.
Pon una hoja tierna de la luna
debajo de tu almohada
y mirarás lo que quieras ver.
Lleva siempre un frasquito del aire de la luna
para cuando te ahogues,
y dale la llave de la luna
a los presos y a los desencantados.
Para los condenados a muerte
y para los condenados a vida
no hay mejor estimulante que la luna
en dosis precisas y controladas.

jueves, 10 de diciembre de 2015

Tanto Soñé Contigo - Robert Desnos

Tanto soñé contigo que pierdes tu realidad.
¿Todavía hay tiempo para alcanzar ese cuerpo vivo y besar
sobre esa boca el nacimiento de la voz que quiero?
Tanto soñé contigo que mis brazos habituados a cruzarse sobre
mi pecho cuando abrazan tu sombra, quizá ya no podrían
adaptarse al contorno de tu cuerpo.
Y frente a la existencia real de aquello que me obsesiona y
me gobierna desde hace días y años, seguramente me
transformaré en sombra.
Oh balances sentimentales.
Tanto soñé contigo que seguramente ya no podré despertar.
Duermo de pie, con mi cuerpo que se ofrece a todas las
apariencias de la vida y del amor y tú, la única que cuenta
ahora para mí, más difícil me resultará tocar tu frente
y tus labios que los primeros labios y la primera frente
que encuentre.
Tanto soñé contigo, tanto caminé, hablé, me tendí al lado de
tu fantasma que ya no me resta sino ser fantasma entre
los fantasmas, y cien veces más sombra que la sombra que
siempre pasea alegremente por el cuadrante solar de tu vida.

miércoles, 9 de diciembre de 2015

lunes, 7 de diciembre de 2015

La Mujer - Ana Maria Shua


Un hombre sueña que ama a una mujer.La mujer huye.El hombre envía en su persecución los perros de su deseo.La mujer cruza un puente sobre un río,atraviesa un muro,se eleva sobre una montaña.Los perros atraviesan el río a nado,saltan el muro y al pie de la montaña se detienen jadeando.El hombre sabe,en su sueño,que jamás en su sueño podrá alcanzarla.Cuando despierta,la mujer está a su lado y el hombre descubre,decepcionado, que ya es suya. 

domingo, 6 de diciembre de 2015

Historia De La Historia - Jaime Gil De Biedma




De todas las historias de la historia 

sin duda la más triste es la de España, 

porque termina mal. Como si el hombre, 

harto ya de luchar con sus demonios, 

decidiese encargarles el gobierno 

y la administración de su pobreza


sábado, 5 de diciembre de 2015

La Oveja Negra - Augusto Monterroso



En un lejano país existió hace muchos años una Oveja negra. Fue fusilada.

Un siglo después, el rebaño arrepentido le levantó una estatua ecuestre que quedó muy bien en el parque.
Así, en lo sucesivo, cada vez que aparecían ovejas negras eran rápidamente pasadas por las armas para que las futuras generaciones de ovejas comunes y corrientes pudieran ejercitarse también en la escultura.

jueves, 3 de diciembre de 2015

El Silencio De Las Sirenas-Franz Kafka



Hay pruebas de que inadecuadas, incluso pueriles medidas, pueden servir para rescatarnos del peligro. 

Para protegerse del canto de las sirenas, Ulises tapó sus oídos con cera y se hizo encadenar al mástil de su nave. Naturalmente todos y cada uno de los navegantes podrían haber hecho lo mismo, excepto aquellos a los que las sirenas habían atraído desde distancias muy lejanas; sin embargo, era sabído en todo el mundo que tales medidas eran completamente ineficaces. El canto de las sirenas lo traspasaba todo, y la pasión de los seducidos habría hecho saltar prisiones más fuertes que mástiles y cadenas. Pero Ulises no pensó en eso, aunque probablemente había oído hablar de ello. Confió por completo en aquel puñado de cera y en el manojo de cadenas, e inocente, orgulloso de su pequeña estratagema, salió a navegar en busca de las sirenas. 

Sin embargo, las sirenas poseen un arma mucho más terrible que el canto: su silencio. Y aunque es improbable que algo semejante haya sucedido, sigue siendo posible que alguien, alguna vez, pueda haber escapado de su canto, pero seguro que nunca de su silencio. Ningún sentimiento ni poder terrenal puede equipararse a la vanidad de haberlas vencido mediante las propias fuerzas. 

De hecho, cuando Ulises se aproximó a ellas, las poderosas cantantes no cantaron, tal vez porque creyeron que a aquel enemigo sólo podía herirlo el silencio, tal vez porque el espectáculo de felicidad en el rostro de Ulises, quien sólo pensaba en ceras y cadenas, les hizo olvidar su canto. 

Pero Ulises, si se puede expresar así, no oyó su silencio. Pensó que ellas cantaban y que era él el que no podía escucharlas. Fugazmente, vio primero las curvas de sus cuellos, la respiración profunda, los ojos llenos de lágrimas, los labios entreabiertos, pero creía que todo era parte de la melodía que fluía sorda en torno de él. Pronto, sin embargo, todo esto comenzó a desaparecer gradualmente de su vista al tiempo que él fijaba su mirada en el horizonte; las sirenas se desvanecieron literalmente , y él no supo más de ellas justo en el preciso momento en el que ellas estaban más cerca de él. 

Y ellas, más hermosas que nunca, estiraban sus cuellos y se contoneaban. Desplegaban sus húmedas cabelleras al viento, abrían sus garras acariciando la roca. Ya no deseaban seducir, tan sólo querían atrapar tanto como pudieran el fulgor de los grandes ojos de Ulises. 

Si las sirenas hubieran tenido conciencia, habrían desaparecido aquel día. Pero ellas permanecieron como habían estado; lo único que había sucedido es que Ulises había escapado de ellas. 

La tradición añade un comentario a la historia. Se dice que Ulises era tan astuto, tan ladino, que incluso los dioses del destino eran incapaces de penetrar en su fuero interno. Por más que esto sea inconcebible para la mente humana, tal vez Ulises supo del silencio de las sirenas y tan sólo representó tamaña farsa para ellas y para los dioses, en cierta manera a modo de escudo.